
Microsoft niega reemplazar a despedidos por trabajadores con visados extranjeros
La reestructuración agresiva promovida por la gigante tecnológica prevé la eliminación de aproximadamente 3,200 puestos de trabajo hasta el cierre del actual período fiscal, una cifra alarmante que incluye alrededor de 1,600 despidos adicionales recién anunciados. Esta ola de despidos masivos ha generado una serie de especulaciones significativas detrás de bastidores en la industria, con rumores que sugieren que la compañía estaría despidiendo a ciudadanos estadounidenses para ocupar los mismos puestos usando profesionales extranjeros amparados por la visa de trabajo temporal H-1B, que generalmente acepta salarios más bajos. Ante el gran desgaste de imagen, el jefe global de comunicación de la corporación, Frank Shaw, salió públicamente para intentar calmar las aguas, alegando que hay mucha información distorsionada circulando en los foros y que las solicitudes de inmigración forman parte de la rutina corporativa global de la empresa, sin relación directa con los puestos cerrados en el área de juegos.
El ejecutivo intentó justificar los despidos masivos argumentando que las bajas son el resultado de una reestructuración profunda y necesaria dentro de la marca Xbox, y no de una estrategia para abaratar la mano de obra. Intentando calmar al público y al gobierno, el portavoz enfatizó que la empresa no tiene planes de reubicar profesionales de fuera del país para ocupar los roles de los empleados despedidos, recordando que el porcentaje de trabajadores operando con visas temporales es insignificante en comparación con el tamaño total del ecosistema de Microsoft. Es una explicación que intenta parecer razonable en el papel, pero que ofrece poco consuelo para aquellos que acaban de perder su trabajo en medio de un año tan tumultuoso para el mercado tecnológico.
El portavoz también trató de usar el patriotismo como escudo al enfatizar que la compañía sigue siendo una de las mayores fuerzas empleadoras del sector en Estados Unidos y señaló que la actual CEO de la división, Asha Sharma, tiene una formación académica completamente estadounidense.
Mientras la dirección se desvive en comunicados formales para mejorar su imagen ante la opinión pública, el ambiente en los pasillos de los estudios sigue siendo insostenible. Los desarrolladores que evitaron los despidos enfrentan una rutina diaria de extrema ansiedad y desgaste mental, sobrecargados por la obligación de asumir el flujo de tareas dejado por los colegas despedidos bajo la constante amenaza de que nuevos recortes puedan ocurrir en cualquier momento. Esta presión desmedida sobre quienes quedan expone el lado más cruel de las grandes corporaciones, que prefieren exprimir a su fuerza laboral al límite para inflar los informes financieros antes de presentar los resultados a los accionistas.



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